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domingo, 7 de febrero de 2021

Els chiquets de l'arreplegà (Caro Adam 1922)

ELS CHIQUETS DE L’ARREPLEGÀ

Vicent Caro Adam (revista Pensat i Fet, 1922, pàgina 4)

 

-Visantico, trau la corda

 i les estores que tens.

-¿Cuánts som pera l’arreplega?

-Conta i vorás: Tofolet,

 Quico el del forn, Morroprim,

 tú i yo i el fill del fuster.

-¿Huí anirem a per l’astora

 que hiá a l’entrá del patiet

 del tío Cavila?

-Bueno.

-¡Molt ben pensat!

-¡Toca!

-¡Aném!

-¡¡Una estoreta velleta

 pa la falla ‘e San Jusep...!!

-Allí una dona mos crida.

-Ché, feu els sorts i no aneu,

 que l’any pasat ya cridà

 i después de traure ‘l fem

 que tenia dalt del sostre,

 mós donà un pelut desfet

 en més fanc qu’en un sequiol

 i en més forats que un garbell.

-¡¡Una estoreta velleta

 pa la falla ‘e San Jusep...!!

 ¡¡El tío Pep...!!

-¡Ché, es que crida!

-Qu’espere sentá, que anem.

-Puja tú a casa don Pío

 que hiá nyenya de calent,

 pues com la filla se casa,

 ya no vol més trastos vells,

 i te dos catres, un arca,

 un acordeó desfet

 i una mona embalsamà

 que s’ha quedat sinse pel.

-Pucha tú. Yo tinc vergonya.

Poreguita es lo que tens

 iI no vergonya, mocós!

-¡Puja tú, qu’eres valent...!

-Anemsen a per l’astora

 que hiá a l’entrá del patiet

 del tío Cavila.

-¡Aixó!

-¿I si l’agüela mos veu?

-No t’achantes, Morroprim.

-¿Yo, achantarme?

-¡Ché, cantem!

-¡¡Una estoreta velleta

 pa la falla ‘e San Jusep...!!

 ¡Agarra l’estora i pira!

-¿I s’ix la tía, redell?

-¡Afánala i pica sola!

 ¡¡...........!!

-¡Deixa l’astora, pillet!

 ¡¡Agarreulo!!

-¡Guiri!

-¡Guiri!

-¡¡Agarreulo!!

-¡Mala pell!

-¡Ay, mare!

-¡Calla, granuja!

-¿Eixa estora d’aón l’has tret?

-¡¡Asoltem... monosipal...!!!

-Allí en l’Asilo vorem.

¡Asoltem...!, ¿per una astora...?

 ¡Asoltem... no hu faré més...! 

lunes, 19 de octubre de 2020

El Paseo Marítimo

EL PASEO MARÍTIMO

por Antonio Sanchis Pallarés


El Paseo Marítimo de Malva-rosa-Cabanyal es un fenómeno inédito: ha dado respuesta a un proyecto que se puede llamar de sentido común. Ahora está ahí y se puede decir que ese proyecto es nuestro, que ya pertenece al pueblo, al “común”. Pero no fue así desde el principio, porque en realidad ese proyecto no existía, no se contemplaba en los despachos del Ministerio de Urbanismo. Ahora parece difícil de asimilar, pero el caso es que, en los planes de Joaquín Garrigues Walker, Malva-rosa y Cabanyal no eran más que un fragmento de una autopista que, partiendo de Puçol, se apoderaría de nuestra costa cubriéndola de cemento y, atravesando el puerto por un puente aéreo, llegaría hasta El Saler.

 

Pero este proyecto se frenó, escribiendo con ello una página rara de la historia: una página en la que podía y puede leerse que una cosa que al pueblo le parecía de sentido común   también al Gobierno le pareciera de sentido común.

 

Aunque al sentido común no le pusieron la alfombra roja, sino que para abrirse paso tuvo que andar por muchos caminos pedregosos y derribar algunas torres. Se puede afirmar que el primer paso en esta batalla se dio en la Asociación de Vecinos de la Malva-rosa, que el día 10 de enero de 1980 tuvo la primera noticia del proyecto de autopista, que unos funcionarios del MOPU les presentaron en sus locales, convencidos al parecer de que la Asociación aprobaría el proyecto. No fue así, sino que la Asociación puso en juego todos sus escasos recursos para dejar claro su rechazo. Pues no bastaba con que el Ministerio nos endulzara el proyecto como un medio de poner algo de orden en ese tramo de costa y situarnos en lo que ellos podían considerar “modernidad”. 

 

La primera medida que tomó la Asociación fue informar a los vecinos, y eso se hizo en unas fechas muy críticas: precisamente el 29 de junio de 1977 había fallecido un niño por haberse bañado en esa playa a la que constantemente habíamos denunciado como infectada. Como protesta por esa tragedia, el 8 de julio se había montado una gran manifestación ante la casa del concejal Pascual Lainosa. Pero se daba la casualidad de que ese día el concejal estaba inaugurando la Feria de Julio y preparando la visita que el sábado día 9 -para asistir a la conmemoración de los actos de la muerte de Jaime I- haría el Rey al Monasterio de El Puig.

 

                Acompañando al Rey, vendría a Valencia Joaquín Garrigues Walker. Éste estrenaba Ministerio, al que se le había añadido nueva competencia: Obras Públicas y "Urbanismo". Garrigues parecía ser el destinatario más adecuado para recibir nuestras quejas. De modo que allí mismo, en la esquina de la Avenida con la calle Lanzarote, ante centenares de vcinos, se leyó el texto de una carta fundamental que todos aprobaron y que se publicó en el boletín extra de la Coordinadora que salió el 28 de julio:

 

"Sr. Ministro: Su Ministerio ostenta un nuevo nombre: Urbanismo. Queremos que su gestión también sea nueva, en clara ruptura con un pasado que ha sido nefasto para los barrios populares.

 

De entre los numerosos problemas que tenemos, ahora le presentamos el más acuciante: la infecta acequia de Vera, que vierte todas sus aguas en la playa de la Malva-rosa. Ésta sería una de las mejores playas del Mediterráneo, y así se convierte en una verdadera porquería, foco de innumerables infecciones: tifus, hepatitis, disenterías...

 

Además, la desastrosa situación sanitaria de la zona favorece otro tipo de infecciones, como la meningitis, de la que ya tenemos dos casos mortales: el último, un niño de ocho años, muerto el pasado 29 de Junio.

 

En lugar de resolvernos el problema, el Plan 13 que afecta a nuestro barrio agrava la situación. Existe un proyecto muy adelantado, según decretos del Boletín Oficial de la Provincia del 24 de marzo de 1977, de hacer pasar una Autopista, desviación de la del Mediterráneo, a lo largo de nuestra playa.

 

Ante todo esto, nosotros nos preguntamos: ¿Van a cubrir, sanear y depurar la acequia de Vera y todas las acequias y vertederos que infectan nuestros barrios y playas? ¿Se va a anular el proyecto de la autopista por nuestras playas, y en su lugar crear un Paseo Marítimo?

 

Creemos que su Ministerio debe marcar otras directrices dedicando una atención preferente a los barrios populares. De lo acertado o desacertado de su gestión dependerá el apoyo o la repulsa de los vecinos".

 

                A partir de aquí, la Asociación y la Coordinadora inician una nueva campaña por el rescate de las playas para el pueblo valenciano: limpieza efectiva, depuradora y eliminación del proyecto de autopista: algún viajecito a Madrid, bastantes discusiones con los Ayuntamientos de Ramón Izquierdo, de Fernando Martínez Castellano y Ricard Pérez Casado. La cuestión ya no afectaba solamente a los poblados marítimos sino a toda Valencia y, efectivamente, amparados por una reciente coordinadora de Asociaciones, Malva-rosa encabezó una amplia campaña dirigida a todo el pueblo valenciano, al que se pasó, para la firma de adhesión, un sencillo y rotundo manifiesto. Entre otros, lo firmaron Manuel Broseta Pont, María Consuelo Reina y Vicent Andrés Estellés.

 

                Con todo este movimiento, la playa quedó asegurada para el pueblo. Lo lamentable es que en 1986 se perdió la playa de Natzaret. Pero eso es harina de otro costal.

lunes, 6 de julio de 2020

El chalet de Blasco Ibáñez

El chalet de Blasco Ibáñez
por Antonio Sanchis

Además de su exuberante obra literaria, Blasco Ibáñez representa en Valencia la lucha por la República, a la que intentó cimentar atacando de frente las ideas asentadas sobre los dos pilares monolíticos "de toda la vida": monarquía y catolicismo.
               
                Perteneciendo ya desde muy joven al Partido de Pi y Margall, una de sus primeras actuaciones es su intervención como orador en un mitin federal celebrado en un casino republicano de Vilanova del Grau, quedando allí definitivamente enrolado para actuaciones posteriores.
               
                Con el tiempo, Blasco consolida su ideario basándose en El Pueblo, en cuya redacción trabaja noche y día, y en la que redacta Arroz y Tartana y Flor de Mayo.,

A Blasco le gustaba la playa, aunque no por sus aspectos lúdicos o turísticos, sino precisamente por lo contrario: lo que Blasco buscaba en la Malva-rosa era la soledad, la tranquilidad para descansar y para crear.  En su tiempo,
para "llegar hasta allí, después de dejar el trenet en la estación de la Cadena, debe caminarse fatigosamente alrededor de un kilómetro sobre arenales o bien por la orilla del mar. Este alejamiento le parece suficiente a Blasco para adquirir la soledad que apetece".

Es por la zona donde pudo organizar alguna comida de fraternidad, ofreciendo a literatos amigos una espléndida paella a la que acudió doña Emilia Pardo Bazán.

Algunos veranos ya había alquilado un chalet en la zona, pero en 1902 consigue ver cumplido uno de sus sueños: el chalet de la Malva-rosa, desde el que, en la distancia, podía oírse la campana del lejano hospital de San Juan de Dios.

Es de resaltar la alegría que tuvieron Blasco y Sorolla, que prácticamente se consideraban hermanos, al encontrarse en la playa, dedicados a reflejar la vida marinera de la época, uno con su pluma y otro con sus pinceles.

Es en esta época, concretamente en la campaña para las municipales de 1901, cuando Blasco plasma en su programa una de sus principales ideas urbanísticas:

Es conveniente llevar a cabo el proyecto del boulevard desde el antiguo jardín del Real a los poblados marítimos. Valencia tendrá un nuevo paseo, una verdadera calle moderna, semejante a la Avenida del Parque de Bolonia en París, o la Castellana de Madrid, y la parte más extrema del Cabañal se uniría a la ciudad por un camino más corto.

Azulejo original del antiguo chalet de Blasco Ibáñez


Como parece ser inevitable en los politiqueos, los enemigos de Blasco se ceban contra él, calificándole como el Sultán de la Malvarrosa.
               
                Ante esto, Blasco adopta una decisión muy propia de su carácter: abrir a todos los visitantes las puertas del chalet, para que pudiesen ver la auténtica realidad con sus propios ojos. Las visitas reaccionaban de distinto modo según su filiación política. Las gentes del partido que acudían saciaban su pasión por Blasco echándose en las camas y revolcándose en sábanas y mantas... Los visitantes enemigos subían sobre la gran mesa de mármol de la galería y se marcaban un zapateado.

El caso es que Blasco sale herido tras una serie de combates políticos, emprendiendo la aventura de Argentina y de Norteamérica, pretendiendo incluso deshacerse de todo cuanto le ligue materialmente a Valencia; incluso del chalet de la playa. Pero María, su esposa, se opone:

                - "¡No! ¡La casa frente al mar, no! ¡La Malva-rosa, no!", con un grito que no era una súplica, sino una decisión formal de la que todavía mantenía la propiedad el chalet.

Y mientras Blasco, desterrado republicano, centra su vida en Francia, María sigue viviendo en la Malva-rosa, haciendo amistad con los fundadores de La Carmela y viendo cómo a toda esa primera línea de playa se le asigna durante un tiempo el nombre de María Blasco.

Luego, ya se sabe, un nuevo régimen relega al ostracismo a Blasco y a todo lo relacionado con él. Durante la guerra, su chalet sirve para albergar a niños que huyen de los bombardeos de Madrid. Y con el triunfo de los que se sublevaron contra la República, el chalet es incautado por el nuevo régimen y se usa como Escuela de Flechas Navales.

Después de unas largas peripecias, la lógica se impone y se restaura el chalet, recuperando así el legado de nuestro más emblemático literato y político.


BIBLIOGRAFÍA A CONSULTAR:

SANCHIS PALLARÉS, Antonio: Historia de la Malvarrosa (nacida del agua). Ayuntamiento de Valencia, 1994.

lunes, 15 de junio de 2020

lunes, 1 de junio de 2020

Trajes de Baño en el siglo XIX


TRAJES DE BAÑO EN EL SIGLO XIX
Por Rafa Solaz

Desconocemos si existían las primitivas barraquetes o casas de baños desde el inicio de la tradición del veraneo, ya que quizás los valencianos acudían a las playas con sus trajes de baño o quizás se cambiaban de manera más o menos disimulada una vez llegados allí. Lo que sí parece cierto es que las primeras instalaciones para cambiarse de ropa son construcciones efímeras de cañas, palos y ramaje, quizás debido a que era material que se encontraban en abundancia por la zona. Se tapaban con improvisadas telas de lino para protegerse del sol y para evitar las miradas de los curiosos mientras se cambiaba de ropa.

Parece ser que cuando se tiene constancia de les barraquetes, se utilizaban para que las mujeres de cambiaran de ropa y ponerse en paños menores, aunque no podemos decir que fuera muy adecuada (desde el punto de vista actual) para tomar el sol o un baño. Se quedaban o ponían “una especie de ropa interior que ni siquiera se podía llamar traje de baño y que cubría absolutamente todo el cuerpo, de los pies a la cabeza.

Según la moral de la época, “Los baños de las señoras, que debían ir cubiertas al menos con camisa, no podían ser presenciados por varones, ni aún siquiera por los maridos. Los hombres debían utilizar para el baño calzones de color blanco y no otra cosa que ofendiera el pudor, estableciéndose multas de diez libras para aquellos que incumplieran estas normas.” En el cambio del siglo XVIII al XIX, existía una clara separación de sexos a la hora de tomar el baño.

A mediados del siglo XIX, los trajes de baño “daban un aspecto chocante, como personajes salidos de un convento de frailes, con aquella bata holgada, de lana o de algodón, algunas hasta con cola, cubriéndose la cabeza con el insustituible y enorme sombrero de palma.”. Pretendían cubrir al máximo la curiosidad por el cuerpo humano, pero cuando entraran en el mar y el agua les mojara, dejaría más a la vista las curvas del cuerpo… En esta época, “estos bañadores dieron paso al traje con calzón ceñido al tobillo y la chaquetilla o falda marinera. Los bañistas continuaban vistiendo largos trajes con rayas horizontales y se exponían al sol lo menos posible. Las mujeres, sobre todo, los llevaban con esclavinas muy holgadas, y hasta un gorro en la cabeza adornada con algún lazo coquetón.

Para ampliar más sobre el tema:
Solaz Albert, Rafael (2006): El Marítim. Paseo costumbrista a través de antiguas tarjetas postales.

viernes, 8 de mayo de 2020

ORIGE DE LES FALLES


ORIGE DE LES FALLES

Sobre este punt han donat molts la seua opinió; ¿per qué no he de donar yo també la meua?

                En Valencia dura l’ivern poc. En cuant promedia el mes de Mars, incomoden en moltes cases els trastps, estores y paraments qu’el us ha envellit. Si no hagueren falleres hauria que inventarles pera acabar en tals estorbs. Y, en efecte, s’inventaren. ¿Cuánt? No ho sé; tal vegá a principis del segle pasat; molt avans, quisá.

                Algú vehí de bon humor. Y com l’esperit d’imitació es tan intens, en cuant u va encendre la foguera un’atre picaria la pedra de foc y un’atre comensá a tirar per la finestra els derringlats ensers... Una verdadera divertició nocturna, pròpia dels trasnotjadors –no a atres hores degueren consertirla els señors del Concell, que reclamava, per consegüent, la vespra d’una festa.

[...]

NOTA: Texto publicado por Josep Martínez Aloy, en la revista Pensat i Fet, 1914, pàgina 3.

lunes, 13 de enero de 2020

HIÁ UNA ESTORETA VELLETA...?


HIÁ UNA ESTORETA VELLETA...?

TOTS els hem vist. Es la gicalla da sempre, que cuant San Joseph s’acosta recorre incansable els carrers de Valencia escampant alegría y joventut en este crit típic, reblit de tradició.

Yo admire eixa colla procesional, que va a 1’arreplega de la estoreta velleta en un inconcient fervor, al que l’espenta la seua sanc valenciana y la seua ánima infantil moldejá en l’ambient popular.

M'admiren y m’alegren el còr, perqué porten a mí el ressò anyoransat de una infantesa qu’em fá aspirar 1’aroma del meu pasat, tan dols, tan felís, plé de carcallaes y de vida...

Seguíu, giquets, seguíu cridant, y que a vostre crit despèrte Valencia ses dormides energies y vullga ser, con té dret per 1’orige, per 1’espirit y per 1’Història, un póble respetat, y gran, poderós y admirat, sabi y artiste.


NOTA: Texto publicado por EDUART ABARCA, en la revista Pensat y Fet 1912, página 16.

martes, 7 de enero de 2020

ISABEL NEBRADA


Isabel Nebrada
Por Luis Fernández

“Los Ángeles” fue durante 20 años el cine del barrio de Nazaret. Desde mediados de los años 60 del siglo XX, este cine de 450 localidades proyectó los mejores títulos de la época, actuando de foco cultural dentro de un barrio azotado por las tragedias naturales y la marginación política y social. Pero la página más importante que se escribió en este cine nada tuvo que ver con el séptimo arte y sí con las reivindicaciones sociales y la lucha vecinal.

El 10 de febrero de 1976 en la puerta del Cine “Los Ángeles” tuvo lugar un acontecimiento que supuso el punto de inflexión de la historia reciente del barrio. Aquel martes un grupo de vecinos se había citado en el cine con el entonces alcalde Miguel Ramón Izquierdo para exponerle las preocupaciones y reivindicaciones que tenían acerca del barrio. Entre ellas, la que más afectaba a los vecinos era la falta de señalización viaria y el intenso tráfico de vehículos no autorizados y de gran tonelaje que transportaban maderas por toda la barriada.

La reunión estaba convocada a las 19:30h, pero unas horas antes un tractor con remolque que transportaba ilegalmente un tronco de grandes dimensiones y mal estibado, volcó en la calle del Canal cuando iba a tomar la curva hacía la del Castell de Pop. El tronco, como si de una premonición macabra se tratase, cayó justo enfrente de la puerta del Cine “Los Ángeles” donde desgraciadamente se encontraba Isabel Nebrada, una conocida vecina del barrio de 36 años de edad y madre de tres hijos, causándole la muerte.

Aquel trágico acontecimiento supuso un antes y un después en el barrio. La Asociación de Vecinos de Nazaret se formalizó ese mismo día y uno de sus primeros actos fue la demanda de una calle en honor a Isabel, que sin quererlo se convirtió en símbolo de la lucha de todo un barrio. Isabel Nebrada finalmente dio nombre a una calle en proyecto paralela a la del Canal, a escasos metros del Cine “Los Ángeles”.  Fue oficializada en 1979 por el primer Ayuntamiento democrático.

Para más información:
Fernández Gimeno, Luis (2019): Carrers Il·lustrats. Ajuntament de València

jueves, 26 de diciembre de 2019

Antoni Serer Reguart


ANTONI SERER REGUART

Antoni Serer Reguart nació el 22 de septiembre de 1940 en la calle Navardera, del Grau, muy cerca de la Escalera Real.

Empezó sus estudios artísticos a los 13 años, trabajando con su padre que era pintor mural.

En 1953 comenzó en la escuela de artes y Oficios de la calle Gil y Morte, trasladándose después al barrio del Carmen. Hizo prácticas de retratos en la escuela Barreira y de desnudos en el Círculo de Bellas Artes.

Ha llevado término exposiciones en Valencia, Castellón, La Coruña, Torrevieja y Locristi-Gante (Bélgica).

Entre sus obras destacan las naturalezas muertas, retratos, marinas, pallasos o motivos graueros como el Cristo del Grau. Hay que nombrar la ilustración de la Enciclopedia Valenciana, la expuesta en el Palacio de Dos Aguas, el Palleter y Las Cuevas de Benimàmet.

Murió en 2003. Siempre iba en bicicleta con su perro a su estudio en la avenida del Puerto.

Fue fundador de la comisión fallera Arquitecto Alfaro-Francisco Cubells en 1973. A la entrada del casal hay un mural suyo realizado en el año 1982.


NOTA: Este personaje fue presentado por la comisión fallera Arquitecto Alfaro-Francisco Cubells en Lo Cant de l'Estoreta Velleta de 2004.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Natzaret entre la mar i l'horta

Natzaret entre la mar i l'horta

El pasado 17 de octubre tuvo lugar la presentación del libro "Natzaret entre la mar i l'horta. Dels orígens fins el 1936", cuyos autores son Antonio Sanchis Pallarés y Ramón Arqués Grau.


Con esta publicación, Sanchis consigue completar la historia de los Poblados Marítimos, ya que cuenta en su curriculum con las correspondientes publicaciones sobre la Malvarrosa, el Grau y el Cabanyal-Canyamelar.

En esta ocasión, es solo la historia hasta el año 1936, prometiendo sus dos autores que ya están trabajando, sin prisa pero sin pausa, en la continuación que nos acercará la historia de Natzaret hasta nuestros días.

¡ENHORABUENA!

miércoles, 27 de noviembre de 2019

110 historias del Levante U.D.

110 HISTORIAS DEL LEVANTE U.D.
José Vilaseca Haro



Hace pocos días, nuestro colaborador de este blog José Vilaseca, realizó la presentación de su último libro '110 historias del Levante U.D.', en donde en 242 páginas, hace un repaso a la historia del club íntimamente relacionado con el Marítimo, en forma de relatos cortos cercanos, repasando hechos y personajes.

Sinopsis:
¿Y dices, abuelo, que tuvimos un entrenador-jugador al que llamaban Trencatobillos? ¡Y tanto! Juanito Puig, un fenómeno. Aunque no envió a nadie a la caseta con el tobillo en la mano... ¿Fue el que dio el centro con el que ganamos la Copa de la República? ¡No, hombre, ese fue Agustín Dolz! Por eso, en el fondo, gritamos: ¡Bombeja, Agustinet! Menudos jugadorazos, ¿siempre ha sido así? Uy, no creas. Hubo uno, que acabó comiendo chupa-chups, que casi nos arruina. ¡Y otro que se comió un supositorio! ¡Eso te lo ha contado tu padre, que es choto! También me ha dicho que jugasteis un año en Mestalla... Y así, anécdota tras anécdota, se acercan al estadio. Ciento diez años de yunque de la adversidad, de senda de los elefantes, que se borran de un plumazo cuando ese niño sonríe al escuchar las historias que le cuentan, y que forman parte de una Historia mucho más grande y fascinante. Bienvenidos a 110 historias del Levante U.D.

¡¡¡ENHORABUENA!!!

lunes, 25 de noviembre de 2019

El aeródromo de la Malvarrosa

EL AERÓDROMO DE LA MALVA-ROSA
Por Toni Sanchis

Difícil de imaginar, pero un hecho completamente cierto: la Malva-rosa se constituyó en campo de pruebas para el desarrollo de lo que llamaban la nueva ciencia de la navegación aérea. Ningún terreno más a propósito en València que esos tres kilómetros de pista desierta sobre la arena de la playa.

Después del primer intento frustrado que Olivert hizo junto al cuartel de Paterna, con un aeroplano a la velocidad de 60 kilómetros por hora durante treinta metros, el primer domingo de septiembre de 1909, la considerada primera exhibición pública tuvo lugar en la Malva-rosa, a cargo del aviador francés Mr. Julien Mamet. Siendo profesor de aviación en la escuela de Pau, fue contratado por los organizadores de la Exposición Regional para hacer una exhibición en la playa de la Malva-rosa, el 23 de mayo de 1910.

A todo lo largo de la playa se había acondicionado una pista de vuelo, vallada por sus extremos y con un hangar a unos 500 metros del chalet de Blasco Ibáñez. Llegado el momento, Mamet se sentó a los mandos del aparato Bleriot XI, con fuselaje de tubos de acero y alas de tela en un bastidor con tirantes de madera de fresno, avanzando en dirección a Las Arenas. Se elevó con rapidez y suavidad y, al llegar a la altura del balneario, viró hacia la izquierda adentrándose en el mar y volviendo de nuevo hacia Alboraia donde viró de nuevo, sobrevolando el chalet de Blasco para enfilar la pista de "aterrage". La gente estaba realmente asombrada, y dedicó al piloto constantes y estruendosas ovaciones. Este primer vuelo duró unos nueve minutos. El monoplano de esta primera prueba aérea, con la que se estrena la aeronáutica en Valencia, se conserva todavía como una joya en el Museo del Aire, en Cuatro Vientos, junto al autogiro de La Cierva.

A estas exhibiciones siguieron otras, que cada vez eran seguidas con más interés por toda Valencia. Un punto culminante de estas exhibiciones fue el llamado raid aviatorio de 1911, organizado con motivo de la Feria de julio. El día 29, desde las cuatro de la madrugada empezó a llegar gente, pagando cinco pesetas por la entrada al recinto. De los tres participantes, el primero que emprendió el vuelo fue Le Lasseur, que, a los cien metros del inicio de la pista, situado junto al chalet de Blasco, se elevó majestuosamente, acompañado por los siseos y los gritos de admiración de la multitud. Los otros dos participantes no culminaron el raid, pero Le Lasseur pudo aterrizar en Alicante tras una hora y 50 minutos de vuelo. Al día siguiente, regresó a la Malva-rosa, empleando casi el mismo tiempo: una hora y 54 minutos.

A partir de entonces, y hasta la inauguración en 1932 del aeródromo de Manises, la playa de la Malva-rosa fue el auténtico campo de aviación de Valencia.

El que realmente dio vida al aeródromo de Malva-rosa fue Alfonso Alarcón Artal, con su biplano de segunda mano "Havilland Moth", a quien bautizó como "Avión Valencia". En Malva-rosa construyó Alarcón una caseta-hangar, desde la que emprendía, con su mecánico Fermín Llopis, vuelos de propaganda, festivales aeronáuticos y viajes como aero-taxi a Castellón, así como vuelos alrededor de la ciudad al precio de 25 pesetas. Solo o acompañado, si el tripulante tenía agallas, a Alarcón le gustaba dar pasadas rasantes por los Viveros los días de fiesta.

domingo, 17 de noviembre de 2019



Jugando a la tradición es el cartel diseñado por el estudio De Sobte (Alejandro Dobón y Luna Julián) para la XXX edición de Lo Cant de l'Estoreta del Marítim de la comisión de la falla Blocs Platja. Los propios autores nos explican el significado del mismo:

"En el cartel de este año queremos mostrar el contraste entre las tradiciones de toda la vida y la llegada de las nuevas generaciones.

Cuando nos plantearon realizar este cartel, nos era imposible no acordarnos de nuestros ensayos en la falla. A través de las ilustraciones de los niños queríamos recordar nuestros paseos para ver si podíamos arrastrar el carro que montábamos y las odiosas pruebas de vestuario para parecer de otra época, que al final siempre solucionábamos con la ropa vieja de nuestros abuelos.

Por todo lo anterior queríamos que el cartel transmitiera, la fiesta infantil de una forma divertida, los niños jugando que se apoderan de todo el espacio y del cartel, queriendo demostrar así, que ahora es su turno de tomar el mando de las tradiciones, de cuidarlas y respetarlas pero sin perder su esencia y dándoles un toque de actualidad.

Queríamos que el cartel tuviera su propia narrativa, que pudiera contar una historia. La historia de una infancia fallera."

lunes, 28 de octubre de 2019

El tío Jaume


EL TÍO JAUME
Por José Vilaseca

Quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo, sabemos que Jaime Portalés, El tío Jaume, personificaba a la perfección ese corazón latente de los barrios marineros; granota y semanasantero, su figura trascendió el tiempo y las generaciones, convirtiéndose en esa clase de persona querida y recordada por todos pero, injusticias de la vida, en la que nadie pensaría para nombrar una calle o bautizar un parque.

Para la historia ordinaria, la que queda en las crónicas, El tío Jaume  fue uno de los pioneros que decidió sacar a la calle, de nuevo, a la Corporación de Pretorianos (aún sin penitentes), gracias a la recuperación de la imagen titular, conocida popularmente como "el Penchat" (que fue sacado de una buhardilla a través de un ventanuco, con una maroma sujeta al cuello), tras muchos años de ausencia. Sin embargo, su anecdotario era tan grande como su estatura.

Cuentan las malas lenguas que, aprovechando la forma en que El tío Jaume tenía de vivir las procesiones (vestido con su coraza, su casco emplumado, espada y escudo, avanzaba marcial como el centurión de aquella guardia pretoriana, impertérrito, como si fuera a conquistar la mismísima Germania sin volver la cabeza para nada), su cohorte decidió, una vez finalizada la procesión y sin cambiar el paso, tomar una ruta alternativa sin decirle nada a aquel aguerrido comandante, que rozaba los dos metros de estatura.

Y de tal guisa se lo encontraron sus vecinos del Cañamelar, un pie, luego otro, sin darse cuenta que la música se alejaba (porque quien siente la Semana Santa, sabe que los tambores y las cornetas se llevan en las vísceras, sin que el oído influya para nada), solo por la calle. Lo miraban sorprendido, como aquel monarca del cuento ‘El traje del Emperador’, sin atreverse a decirle nada, hasta que alguien exclamó algo así como:


-¡Tío Jaume, que la guardia te l’has deixat pel camí!

Fuera de esa Semana Santa Marinera que adoraba, y que lo convirtió en mito dentro de la siempre llamativa Guardia Pretoriana, podías encontrarlo en su papelería Mijares, de idéntico nombre a una de las peñas levantinistas que nació, creció y murió en el Marítimo. Como el librero de La Historia Interminable, se ocultaba tras estantes de libros y papeles que parecían infinitos, convirtiendo la pequeña tienda en un auténtico laberinto donde sólo él podía orientarse. 

Nuestro Tío Jaume era recuerdo de otros tiempos, donde el barrio era pequeño y familiar, y podíamos referirnos a él como tío sin temor a equivocarnos pues, de una u otra forma, teníamos la seguridad de que era nuestra familia. Cuando se fue, se marchó con él un pedazo de nosotros mismos, de esas casas de una sola planta, de los comercios de barrio, de las reuniones maratonianas en fallas y hermandades (pues eran tiempos de cambio constante), y que, como afirma el dicho, quizá no cualquier tiempo pasado fue mejor... pero sí seguramente más tierno.

lunes, 7 de octubre de 2019

Mariano Cuber


MARIANO CUBER
por Javier Mozas

Mariano Cuber Sagols fue un político valenciano de carácter republicano, que perteneció al Partido de la Unión Republicana Autonomista (PURA).

A principios del siglo XX, colaboró con el diario El Mercantil Valenciano, y poco después entró como Concejal del Ayuntamiento de Valencia, comenzando una prometedora carrera política. A principios de 1907 dimitió el alcalde Sanchis Bergón, y Cuber se hizo cargo de manera interina de la Alcaldía durante unos días, volviendo a su cargo de Concejal tras el nombramiento del nuevo Alcalde. Más adelante, de nuevo, el Alcalde Faustino Valentín, dimitió a finales de 1918, convocándose elecciones para el 1 de enero siguiente. Mariano Cuber se presentó a Alcalde y ganó la votación. Pero sólo pudo estar en el máximo cargo municipal unos meses ya que, en el mes de marzo de ese mismo año 1919, tuvo que dimitir por la huelga general que se estaba preparando.


Mariano Cuber (imagen de la Wikipedia)

Continuó muy vinculado a la política, de manera que durante el período de la II República, fue situado de nuevo en las primeras líneas. En ese momento militaba en el llamado Partido Republicano Liberal Demócrata, dirigido por Melquiades Álvarez, y fue llamado a ocupar la Subsecretaría de Estado de Instrucción Pública en mayo de 1935.

Entre sus obras publicadas, destacan el ensayo crítico Antisocialismo (editorial La Gutenberg, Valencia, 1933), y su obra cumbre Melquiades Álvarez, el orador, el hombre, el político, sus ideales, su consecuencia (editorial Reus, Madrid, 1935), considerada el programa político del melquiadismo, en el que se propugnaba el no intervencionismo estatal, como la economía y la cultura.

Mariano Cuber falleció en 1956.

PARA AMPLIAR INFORMACIÓN:
Paniagua Fuentes, Javier; Piqueras, José Antonio (2005): Diccionario Biográfico de Políticos Valencianos, 1810- 2005. Institut Alfons el Magnànim, Valencia, p.172.

lunes, 23 de septiembre de 2019

L'estacioneta de la Cadena


L’ESTACIONETA DE LA CADENA
Per Iván Esbrí



           Tal com esmenarem al capítol dedicat a l’estacioneta del Grau, els nostre Marítim va gaudir fins els anys 1990 d’un ambient molt ferroviari: tramvies i ferrocarrils estatals i de via estreta rodaven per no pocs carrers, avingudes i jardins actuals, obrats en quant els traçats foren alçats.


           El barri del Clot, el bloc Luís Jarabo i els Blocs Platja tenien especial vinculació amb els ferrocarrils de les Canteres del Puig-Port, Central de Aragón i Pont de Fusta-el Grau, del qual parlarem. De fet, als darrers mesos aquest ha sigut de nou notícia perquè està projectada una via verda que recuperarà la seua traça -i record- des de la confluència del carrer de Doctor Lluch amb l’avinguda dels Tarongers fins a la plaça de l’Aduana, on estava l’estacioneta del Grau, vora els Blocs Platja.


           A la frontera dels actuals barris de la Remonta amb el de la Malva-rosa es situava la sèquia de la Cadena, la qual donà nom a una de les quatres estacions originals de l’antic trenet al Grau. L’estacioneta de la Cadena va ser oberta el vint de juny de 1893, quasi un any després de la posada en servei de la línia de Bétera fins a l’Estació de Pont de Fusta i el Grau (07.07.1892), quan el Trenet era operat per la Sociedad Valenciana de Tranvías.


Estacioneta de la Cadena i subestació elèctrica en procés de desmantellament, febrer de 1990.
Foto Juan Coll Cardona.




           L’edifici de la Cadena responia al model d’estació de Quarta Categoria de l’antiga SVT. Açò era base quadrada, sostre a quatre aigües i planta baixa amb tres accesos: viatgers, despatx de billets i llar del Cap d’Estació. El 1933 es va fer una ampliació en la façana Oest afegint un nou departament i un terrat al sostre, fent d’aquesta estació un model únic en les tipologies dels edificis del Trenet.


           La platja de vies la formaven la via principal, la qual quedava al costat més pròxim de l’andana de l’estació, decorada amb plantans d’ombra; la via secundaria; una andana en illa, amb plantans d’ombra; i una via morta, que en temps donava servei a la fàbrica de briquetes de carbó Ballesteros (on hui està el Col·legi Cavite), i després va quedar reduïda fins el mateix moll de càrrega de l’estacioneta, on hi ha gent gent que recorda encara com pugaven els cavalls sementals del Quater de la Remonta als vagons-gàvia. En aquesta via morta en ocasions s’apartava una subestació elèctrica móvil que el Trenet emprava per reforçar el suministre de la catenària, que donava de continu altra d’obra.


           El trenta de gener de 1990 l’estacioneta de la Cadena era clausurada després de noranta-set anys de servei ininteromput, sent un dels epicentres de la jordana festiva per la desaparició del Trenet amb vora dos cents veïns i veïnes, la banda de la Unió Musical de Peixcadors i traques.


           Resulta difícil d’explicar -i d’imaginar- que el que hui és una simple parada de tramvia emmarcada per una avinguda, era una racó ídilic del nostre barri: l’estacioneta, el moll de càrrega, la subestació elèctrica, xaletets, les hortes, els jardins de la Clínica del Rosari, el bar Polit, la vista de l’Hospital Sant Joan de Déu, l’encreumament de les vies de RENFE…

Consultes:
-Joan Lluís Llop i Bayo, especialista en història del transport.
-AGUILAR CIVERA, I. (1995): Estaciones y ferrocarriles valencianos, València, Consell Valencià de Cultura, 144 p.
-ALCAIDE GONZÁLEZ, R. (1998): El Trenet de València, Barcelona, Prieto Tur Editor, 278 p.
-GOLF SÁNCHEZ, J.  (2019): La historia del Trenet de Valencia, autoedició 371 p.
“21 años del cierre del Trenet del Grau”, Iván Esbrí Andrés, Levante-EMV (consulta 18.09.2019).
https://www.levante-emv.com/valencia/2019/09/03/via-verde-unira-barrio-cabanyal/1917599.html “Un vía verde unirá el  barrio del Cabanyal con la Marina”, Levante-EMV (consulta 18.09.2019).