lunes, 10 de junio de 2019

La moda de tomar baños en Valencia


MODA DE TOMAR BAÑOS EN VALENCIA
Por Rafa Solaz

El historiador Escolano decía en sus Décadas (1610), refiriéndose a la tradición de los valencianos que tenían de acudir a la playa del Grao a los baños de mar:

Los ciudadanos de Valencia empalagados de tenerla siempre delante de los ojos, arde de ordinario la sed en ellos de salir a verla, espoleados de aquella poca privación; y metiéndose en infinidad de coches y carrozas, que deben pasar de dos mil, forman por tierra cada día en los veranos una armada apacible y terrestre navegación”.

Algo más tarde, José Antonio Cavanilles describe en sus Observaciones (1793) el veraneo de los valencianos en las playas del Grau y del Cabanyal:

Allí acuden los de la capital a bañarse, cuyo prodigioso concurso aviva aquel recinto, ya de suyo interesante por el movimiento de las aguas y los buques que se descubren. Los años pasados iban y volvían comúnmente en el mismo día por la facilidad que ofrecen centenares de calesines y otros carruajes apostados para este fin en las puertas de la ciudad. Ya muchos, contagiados de la frescura y amenidad del sitio, suelen permanecer algunos días alojados en las chozas de los pescadores. Aumentándose con el tiempo la pasión y el número de concurrentes, varios sujetos acaudalados, no contentos con el alojamiento de las chozas, han construido sucesivamente edificios espaciosos en los que se hallan las comodidades, los adornos y hasta el lujo de la capital. Júntanse allí en estío personas brillantes de ambos sexos, viven en libertad, sin etiquetas, y en diversión continua.”

No sólo los valencianos acudían a las playas a tomar baños. También personajes de alta alcurnia se acercaban a veranear a las playas valencianas. El reconocido pintor Francisco de Goya vino en el año 1790 a Valencia junto a su esposa a tomar baños en la playa del Cabanyal por prescripción facultativa. Pocas décadas después, en el año 1835, vinieron los infantes Francisco de Paula y su esposa Luisa Carlota, quedando prendados de la maravillosa experiencia y repitieron al verano siguiente. Se da la circunstancia que les acompañaba un enorme séquito compuesto por casi cuarenta personas que tuvo problemas de alojamiento, teniendo que repartirse entre el Cabanyal y la ciudad.

Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, los veraneantes pertenecían a la clase media, dados a la comodidad, la diversión y al ocio. Más tarde, se revistió de tintes aristocráticos, muy influenciados por la moda de París, esmerando la indumentaria y las costumbres veraniegas, pasando de habitar en la temporada estival de las barracas y alquerías, por la construcción de una segunda residencia en la Malvarrosa. Este glamour chocó con la sencillez de los marineros y sus familias, lo que produjo un distanciamiento entre ambos.

La ribera de la playa tiene su sección pintoresca simpática, pasado el Cabañal; la campiña con las malvas, rosas y blancas que parecen espolvorear de estos colores las frondosas extensiones planas; las palmeras sombreando la barraca, esas viviendas de techos agudos como naipes doblados por la mitad, con su cruz de madera y la cal viva de la fachada y la escopeta colgada en el golpete de la puerta.” (Durand Vigneau, Valencia, 1900).

Cuando el sol comenzaba a caer, la merienda se hacía presente para los bañistas. En ese momento hacían su aparición improvisados vendedores ambulantes que ofrecían sus mejores productos para la merienda. Las jóvenes portaban un cántaro o cesto bajo el brazo con agua recién sacada del pozo o pasteles dulces o salados, otros pregonaban aigua cibà (horchata), cacahuetes, altramuces o habas hervidas; las galleteres, mujeres que vendían galletas en un cestillo al grito de ¡Salades i dolçes!, y el barquillero, que invitaba al juego de la ruleta ofreciendo como premio los barquillos. Los populares cocoteros que en la cesta que solían llevar en la cabeza, portaban cocotets, una bota de vino y el tradicional pastel de pescado, una especie de empanada de pescado en forma de media luna, que vendía al grito de ¡Cocots i vi cavallers!. También hacían su aparición fotógrafos que, cámara y trípode en mano, recorrían las playas para realizar retratos personales o familiares y vender la copia respectiva.

La concurrencia de bañistas provocó un curioso auto de la Real Audiencia fechado el 22 de agosto de 1803. Los horarios de los baños se establecían desde las horas de madrugada hasta las siete de la mañana, a partir de la cual se prohibía el baño, con toda seguridad, para facilitar las tareas de pesca. A las once se permitía nuevamente hasta la una. Luego, más tarde, desde las primeras oraciones hasta las diez de la noche.

PARA AMPLIAR INFORMACIÓN:
Solaz Albert, Rafael (2006): El Marítim. Paseo costumbrista a través de antiguas tarjetas postales.
Blasco, Rafael (1859): “El Cocotero”, en Los valencianos pintados por sí mismos, Valencia.
Vidal Corella, Vicente (1979): Las barracas del Cabañal. “Las Provincias”, 5 de agosto de 1979.
Vidal Corella, Vicente (1977): El veraneo en el Cabañal de antaño. “Valencia Atracción”, julio 1977.

lunes, 27 de mayo de 2019

La Marina Auxiliante y el Progreso Pescador


LA MARINA AUXILIANTE Y EL PROGRESO PESCADOR
Por Toni Sanchis

El Cabanyal nació para la pesca. La pesca es lo que le confiere sus señas de identidad. Es muy fácil defender esta afirmación ya que la mayoría de los actuales habitantes del Cabanyal tienen parientes que han sido marineros, pescadores o calafates. Y muchos ostentan sus apellidos con orgullo: Bru, Lacomba, Ballester, Leyba, Bens, García Tormos, Palau, Gay, Gallart, Ferrer, Belenguer, Fosati…


Casa dels bous del Progreso Pescador

Hay dos huellas, una muy nítida y otra más difuminada, que constatan la decisiva importancia de la pesca en el Cabanyal: la primera, el monumental edificio de la Lonja del pescado en la calle Eugenia Viñes, con su adjunta Casa dels bous en la calle de Pescadores, conjunto arquitectónico e histórico que, a base de luchas en los despachos y en la calle, va a ser conservado en su integridad. Ésta es una de las dos lonjas y casas dels bous, fundada y dirigida por los patronos.

Pero ya a principios del siglo XIX la lucha entre patronos y obreros alcanzaba momentos álgidos, que en este caso tenían muchas connotaciones familiares, pues aquí todo el mundo se conocía.


Casa dels bous de La Marina Auxiliante

De hecho, a los diferentes miembros de las cooperativas se les conocía como els biberons (amamantados por los patronos) y els socis (cooperativistas del Progreso). Pero el caso es que los simples pescadores creían (¿dónde hemos oído eso?) que los patronos abusaban de ellos y se creyeron capaces de montar por su cuenta otra cooperativa de pesca semejante a la patronal. Claro que no les faltó la ayuda del blasquismo, opuesto tanto al caciquismo como a la intolerancia religiosa y a la monarquía. El caso es que, a base de echar el anzuelo por los despachos, consiguen que se apruebe su sociedad, a la que llaman El Progreso Pescador. De su lonja y de su propia casa dels bous sólo se conserva una fachada, frente a las Termas Victoria. En cambio, se conserva prácticamente idéntica su Cooperativa de consumo, El Casinet, del camino del Cabanyal.

Después de la guerra, las dos sociedades se fusionaron y siguieron trabajando conjuntamente en el puerto.

lunes, 13 de mayo de 2019

Víctor Gosálvez Gómez (1888-1965)

Víctor Gosálvez Gómez (1888-1965)
Por Rosa Pastor Villa


Víctor Gosálvez Gómez [nota 1] nació en Pueblo Nuevo del Mar (Valencia), el día 19 de abril de 1888 en la calle de San Andrés de El Cabanyal. Hijo del maestro de obras Juan Bautista Gosálvez Navarro y Desamparados Gómez Ramírez, nieto por línea paterna de José Gosálvez Ramón y de Ignacia Navarro Cualladó y por la materna de Juan Antonio Gómez Beltrán y Vicente Ramírez Estopiñá. Fue el menor de siete hijos y según el padrón de 1924, residía en la calle de la Libertad (actualmente Reina). Contrajo matrimonio con Buena Guía Sobrino Leonardo y tuvieron una hija llamada María Desamparados Gosálvez Sobrino; el matrimonio fijó su residencia en una vivienda situada en el Camino de la Malvarrosa nº 6.

Figura 1. Víctor Gosálvez. Archivo familiar

Realizó [nota 2] sus primeros estudios en Valencia y los cursos preparatorios en las Universidades de Valencia y Barcelona. Posteriormente se trasladó a la Escuela de Arquitectura de Madrid donde aprobó las materias de los dos primeros cursos de asignaturas según el Plan de 1896. En 1909 vuelve a Barcelona para completar los estudios de su carrera que culminó en el verano de 1911; obtuvo el título profesional el 22 de febrero de 1912. Las Actas de Colegiación del Colegio Oficial de Arquitectos de Valencia reflejan que los únicos arquitectos que empezaron a ejercer en el año 1912 fueron Víctor Gosálvez y Miguel Bonet Sáenz; uno año después obtendría su título Javier Goerlich. [Nota 2]

Destacó su actividad como arquitecto viviendista en los poblados marítimos. Junto con su padre Juan Bautista Gosálvez y el arquitecto Ángel Romaní, realizó la mayor parte de proyectos de nueva planta y reedificaciones que se hicieron en el Cabanyal durante del período de 1900-1936 (Pastor, R. 2016), coincidiendo con la aplicación de la Normativa Municipal que prohibió construir nuevas barracas.


Figura 2. Vista actual Patronato Musical Pueblo Nuevo del Mar (Pastor 2012)

En 1915 redactó un estudio constructivo sobre la barraca de la vega valenciana como tema de investigación para un tribunal de oposiciones. Este trabajo fue la base de la ponencia Intervención del arquitecto en la arquitectura rural y medios para conseguir en ella un fin artístico, presentada en 1917, junto con Antonio Martorell y Francisco Mora, al Congreso de Arquitectos de Sevilla, representando a la Asociación de Arquitectos de Valencia. La investigación fue una gran aportación científica y base de todos los estudios sobre la barraca realizados posteriormente.

En 1918 regresa a Valencia y recibe el encargo de Cristóbal Miravet para proyectar unos almacenes en la calle Francisco Cubells (Grao), edificio inspirado en el racionalismo arquitectónico centroeuropeo. Ese mismo año realizará también el proyecto de los Docks comerciales del Puerto de Valencia que representa la obra más importante de su carrera profesional. El proyecto consistía en un edificio de cinco plantas destinado a la comercialización a gran escala de las mercancías de importación y reemplazaba un primer proyecto de menores dimensiones realizado años antes; la construcción permaneció inconclusa a la altura del segundo piso.

En diciembre de 1922 fue comisionado por Manuel Ayora para construir un edifico de siete plantas en la avenida del Puerto nº 360, cuyas fachadas en ángulo diedro se caracterizaban por la gran extensión de los miradores de obra que cubrían casi todo el piso principal. Un proyecto posterior de 1923 introdujo algunas modificaciones, eliminando la mayor parte de los miradores el sistema de iluminación del hueco de la escalera.

El 27 de Enero de 1922, Víctor Gosálvez y Ángel Romaní presentaron un proyecto para construir 22 casetas de baños para señoras, 14 casetas de baños para caballeros y 9 merenderos entre Las Arenas y los Docks del Puerto. El proyecto fue aprobado por Real Orden de 6 de Octubre de 1924.
En 1926 proyectó 68 viviendas en la c/ Eugenia Viñes para la Sociedad Marina Auxiliante si bien el proyecto definitivo lo realizó el arquitecto Julio Peris.

En 1927 proyecta tres edificios de viviendas, la casa Noguera en Hernán Cortés nº19, perteneciente al Ecleticismo Internacional; La casa Dinnbier y la casa Gómez Úbeda situada en la esquina de Císcar y Conde Altea perteneciente al estilo neobarroco regionalista.

En estos años realizó algunos edificios públicos como Las Escuelas Católicas de Niñas del Canyamelar (1926), dos años después la sede central (1928) y el salón de actos (1929) del Patronato Musical de Pueblo Nuevo del Mar.


Figura 3. Proyecto de casa en la calle de los Ángeles. Arquitecto Víctor Gosálvez. (Archivo Particular)

Fue elegido Decano del Colegio de Arquitectos en 1935, siendo homenajeado ese mismo año por el éxito en las gestiones realizadas en Madrid en la delimitación de las atribuciones de los aparejadores.

Era contrario al proyecto de Avenida de Valencia al Mar y así lo demuestra un documento dirigido al entonces Alcalde de la ciudad de fecha 13 de Marzo de 1953 [Nota 4].


Nota: la biografía de Víctor Gosálvez es parte de la Tesis realizada por la autora, El Cabanyal: lectura de las estructuras de la edificación. Ensayo tipológico residencial 1900-1936. Publicada en València por la Universitat Politècnica de València con el apoyo de la Generalitat Valenciana Conselleria d'Habitatge, Obres Públiques i Vertebració del Territori. ISBN 978-84-9048-498-2



1. El Cabanyal: lectura de las estructuras de la edificación. Ensayo tipológico residencial 1900-1936. València. Universitat Politècnica de València. ISBN 978-84-9048-498-2. (Pastor Villa, R. 2016)
2. “La arquitectura del eclecticismo en Valencia” (Daniel Benito Goerlich  1983, 306-308)
   “Eclecticismo tardío y Art D’ Eco  en la ciudad de Valencia (1926-1936)” (Amadeo Serra Desfilis 1996, 232-234) 
3. Javier Goerlich LLeó Arquitecto (1886-1913-1972) (Chapapría y  Almazán 1982,7-8)
4 …El actual, corta la población por zona menos extensa, pero mucho más rica…el actual hace desaparecer el Mercado de Pescado de La Marina Auxiliante con sus frigoríficos y casa Social, primer edificio construido en nuestras Playas; instalaciones éstas, necesarias para la industria de la Pesca y que no pueden trasladarse a otro lugar, han de estar junto al Mar.

lunes, 6 de mayo de 2019

Semana Santa


SEMANA SANTA
por Pepe Martorell Damiá

“La Semana Santa Marinera de 2019 ya es historia. ¡Y vaya historia! La lluvia impidió que salieran las procesiones desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección. Las calles estaban vacías y tristes, mientras la población echaba en falta la fiesta que desde tiempos inmemoriales se celebra en el Marítimo: La Semana Santa Marinera de València.

Una Semana Santa que es marinera porque nació cerca de la mar, de la fe de las mujeres y los hombres de la mar y se celebra en las calles de los barrios marineros de nuestra ciudad.

Aunque no existen documentos que lo acrediten, la tradición dice que fue San Vicente Ferrer quien impulsó las procesiones. El primer documento escrito que atestigua las procesiones es una anotación en las actas del Ayuntamiento de la Vilanova del Grau de 1735 recogiendo el gasto en palmas, ramos y aleluyas para el domingo de Ramos.

Fue en 1847 cuando en un artículo titulado “Costumbres españolas. De la Semana Santa en varios pueblos de Valencia, incluso esta ciudad” (1), Basilio Sebastián Castellanos de Losada informa que en el año 1792, también en la Vilanova del Grau, fue fundada una agrupación, con el nombre de Concordia de Jesús Nazareno, integrada por una compañía de granaderos y otra de soldados romanos. De esta manera nacía la trilogía que ha caracterizado a la Semana Santa Marinera. Romanos acompañando la imagen del Nazareno.  Granaderos custodiando la Dolorosa y las Vestas  con la imagen del Cristo.

Con la erección de las parroquias de Nuestra Señora del Rosario, en el Canyamelar, y de Ntra.Sra. de los Ángeles, también arraigaron las procesiones en dichos barrios. Desde entonces, todos los años, cuando llega la primavera las procesiones de la Semana Santa Marinera recorren las calles del Marítimo, atrayendo a numeroso público.

En próximas entregas iremos dando cuenta de las singularidades de esta fiesta, tradiciones, imagineros, gastronomía…que esperamos sean de interés del lector.”     

1.                   Museo de las Familias, tomo V (Madrid). Pags 61-66

lunes, 1 de abril de 2019

Luis Despuig


LUIS DESPUIG
Por Javier Mozas

Luis Despuig fue un caballero valenciano de linaje noble. Nació en la ciudad de Xàtiva alrededor del año 1410. Se desconoce cuál fue la formación, tanto educativa como personal, pero es probable que se formara en la Corte, por el linaje y el tipo de cargos que ocupó posteriormente.

El primer hito conocido de su trayectoria le condujo a ocupar el cargo de Embajador del rey Alfonso el Magnánimo, en el Reino de Castilla (entre los años 1443 y 1455), y a continuación el mismo puesto en el Reino de Nápoles. En este período, pudo poner en práctica sus dotes diplomáticas ante el Papa Pío II, para que éste reconociese a Fernando como rey de Nápoles (1458), en la reconciliación entre el rey Juan II y su hijo Carlos (1460), y en la Concordia de Vilafranca (1461).

A su regreso a la península, destacó como militar en la Guerra Civil castellana del lado del pretendiente Juan (II) entre los años 1462 y 1472. Por sus servicios, primero fue nombrado Gobernador de Valencia (1468), y posteriormente Lugarteniente General y Virrey del Reino de Valencia (1472-1478).

Como caballero, ingresó en la Orden de caballería de Montesa y San Jorge, de la que fue su 8º Maestre desde el año 1453 hasta que falleció.

Pero sobre todo será recordado porque, siendo Virrey de Valencia, y como buen poeta, patrocinó un certamen poético dedicado a alabar a la Virgen María. Éste se celebró el 11 de febrero de 1474, y las participaciones se plasmaron en lo que es el primer libro impreso de España, Les trobes en lahors de la Verge María.

Luis Despuig falleció en la ciudad de Valencia en el año 1482. Su ciudad le dedicó en 1940 una travesía de la calle Martí Grajales del Marítimo.

lunes, 25 de febrero de 2019

‘Las Niñas del Cabañal’ (Wenceslao Querol)

‘Las Niñas del Cabañal’ (Wenceslao Querol)
Por Toni Sanchis


Introducción del Diario: “Ha llegado a nuestras manos la siguiente poesía, escrita por el conocido poeta D. Vicente W. Querol y leída hace pocas noches en la reunión del Sr. Conde de Parcent”.
Digo yo: se refiere al palacete que hoy día está derruido y convertido en Jardín, en la calle Santa Teresa.

LAS NIÑAS DEL CABAÑAL
AL SR. D. FERMÍN GONZALO MORON

Cortesano caballero
Que a doncellas y casadas
Con fino comedimiento
Dices frases cortesanas;
Tú que lanzas a los vientos
Tu enardecida palabra;
En la que aún retumba el eco
De Políticas batallas;
Soldado que en el retiro
No has desceñido las armas:
Tú que el acento de ira
Por el blando tono cambias
Y dulcemente murmuras
Las trobas enamoradas,
Uniendo en raro consorcio
La ternura a la amenaza;
El son del clarín guerrero
Al dulce gemir del arpa;
Cortesano caballero,
¿Cómo a contener no bastan
Las cadenas de himeneo
Que ha largos años arrastras,
Esos solteriles ímpetus
Con que quebrantas las travas?
Cubren del Etna la cumbre
Las nieves y las escarchas,
Y el monte en el seno esconde
Un mar de bullentes lavas.
Sin duda tú como el Etna,
Contra el destino batallas,
Y al glacial soplo del tiempo
El fuego opones del alma.
¡Malhaya ese inútil fuego!
Tus alabanzas malhayan;
Que si agradecidas fueran
No pudieran ser pagadas.
Sacerdote de un Dios único
De tu esposa pura y santa;
¿Cómo idólatra de todas,
Quemas incienso en sus aras,
Y el himno de los amores
Con voz sacrílega cantas?
¿O es que cual los caballeros
De las edades pasadas,
Puesta siempre la fe en Dios
Y el pensamiento en su dama
Doquiera que a la hermosura
En tu marcha errante hallas,
Sin quebrantar juramentos
Galante le rindes parias?
Cortesano caballero,
Ya no el amor en su aljaba
Guarda para ti sus flechas.
Para ti su venda guarda
Cíñela bien a tus ojos
Y no herirán tus miradas
Bellezas que acaso encienden
Pasiones sin esperanza

Cabañal 7 de setiembre de 1865

lunes, 18 de febrero de 2019

La Fábrica de hielo


La Fábrica de hielo
Por Gracia López

Ese local de copas, conciertos, talleres, cultura en general… tan de moda, tiene una historia desde el año 1925, tal y como aparece en la ficha del Catálogo de Bienes Protegidos de la Adaptación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior de Cabanyal-Canyamelar.



El complejo original, descrito en la escritura de 1945 de la Marina Auxiliante Sociedad Anónima, una de las más importantes cofradías del Cabanyal, donde está ubicado este edificio, y corroborado por fotografías antiguas y el levantamiento de planos realizado en 1931 por el arquitecto Victor Gosálvez Gómez a raíz de una reforma del mismo, estaba compuesto por dos naves construidas en ladrillo visto y cubierta apoyada sobre cerchas metálicas, unidas por un extremo por la sala de máquinas, dejando una planta en forma de U, tal y como se puede apreciar en el plano del año 1929, con un patio cerrado entre edificaciones que posteriormente fue cubierto. La nave recayente al frente marítimo se destinaba a almacén, mientras que la otra se destinaba a despacho, balsa y cámaras. Por toda ornamentación la cornisa de los muros del patio estaba realizada en aparejo arpado a serreta, es decir, con los ladrillos girados 45º.

La entrada principal se realizaba por la Travesía de Pescadores, aunque tenía aberturas proyectadas, tanto original como en el reformado, recayentes a la calle Eugenia Viñes. En la actualidad el acceso se realiza por la calle Pavía.


Una foto realizada tras la Guerra Civil rebela el nombre y, por tanto, el uso del inmueble, rotulado en la fachada recayente a Eugenia Viñes como Sociedad Marina Auxiliante. Fábrica de Hielo y Cámaras Frigoríficas.

El proyecto firmado por Gosálvez, firmado 11 abril 1931, consistía en construir en el interior de la nave recayente a Eugenia Viñes un local destinado a cámara frigorífica y su correspondiente ante-cámara, cegando tres ventanas y una puerta y abriendo otro hueco para acceso.


En los años 50 albergó Talleres Sandol, como reza en la fachada del acceso principal, dedicada a motores de barco y más tarde se convirtió en sede de una empresa de transporte.

El interior fue alterado, derribando el muro de la nave de almacén junto al patio e incorporando este espacio ampliando la nave.

NOTA: El expediente del proyecto está en el Archivo Histórico Municipal de valencia, caja 13 expediente 13, año 1931.