lunes, 15 de junio de 2020

lunes, 1 de junio de 2020

Trajes de Baño en el siglo XIX


TRAJES DE BAÑO EN EL SIGLO XIX
Por Rafa Solaz

Desconocemos si existían las primitivas barraquetes o casas de baños desde el inicio de la tradición del veraneo, ya que quizás los valencianos acudían a las playas con sus trajes de baño o quizás se cambiaban de manera más o menos disimulada una vez llegados allí. Lo que sí parece cierto es que las primeras instalaciones para cambiarse de ropa son construcciones efímeras de cañas, palos y ramaje, quizás debido a que era material que se encontraban en abundancia por la zona. Se tapaban con improvisadas telas de lino para protegerse del sol y para evitar las miradas de los curiosos mientras se cambiaba de ropa.

Parece ser que cuando se tiene constancia de les barraquetes, se utilizaban para que las mujeres de cambiaran de ropa y ponerse en paños menores, aunque no podemos decir que fuera muy adecuada (desde el punto de vista actual) para tomar el sol o un baño. Se quedaban o ponían “una especie de ropa interior que ni siquiera se podía llamar traje de baño y que cubría absolutamente todo el cuerpo, de los pies a la cabeza.

Según la moral de la época, “Los baños de las señoras, que debían ir cubiertas al menos con camisa, no podían ser presenciados por varones, ni aún siquiera por los maridos. Los hombres debían utilizar para el baño calzones de color blanco y no otra cosa que ofendiera el pudor, estableciéndose multas de diez libras para aquellos que incumplieran estas normas.” En el cambio del siglo XVIII al XIX, existía una clara separación de sexos a la hora de tomar el baño.

A mediados del siglo XIX, los trajes de baño “daban un aspecto chocante, como personajes salidos de un convento de frailes, con aquella bata holgada, de lana o de algodón, algunas hasta con cola, cubriéndose la cabeza con el insustituible y enorme sombrero de palma.”. Pretendían cubrir al máximo la curiosidad por el cuerpo humano, pero cuando entraran en el mar y el agua les mojara, dejaría más a la vista las curvas del cuerpo… En esta época, “estos bañadores dieron paso al traje con calzón ceñido al tobillo y la chaquetilla o falda marinera. Los bañistas continuaban vistiendo largos trajes con rayas horizontales y se exponían al sol lo menos posible. Las mujeres, sobre todo, los llevaban con esclavinas muy holgadas, y hasta un gorro en la cabeza adornada con algún lazo coquetón.

Para ampliar más sobre el tema:
Solaz Albert, Rafael (2006): El Marítim. Paseo costumbrista a través de antiguas tarjetas postales.

viernes, 8 de mayo de 2020

ORIGE DE LES FALLES


ORIGE DE LES FALLES

Sobre este punt han donat molts la seua opinió; ¿per qué no he de donar yo també la meua?

                En Valencia dura l’ivern poc. En cuant promedia el mes de Mars, incomoden en moltes cases els trastps, estores y paraments qu’el us ha envellit. Si no hagueren falleres hauria que inventarles pera acabar en tals estorbs. Y, en efecte, s’inventaren. ¿Cuánt? No ho sé; tal vegá a principis del segle pasat; molt avans, quisá.

                Algú vehí de bon humor. Y com l’esperit d’imitació es tan intens, en cuant u va encendre la foguera un’atre picaria la pedra de foc y un’atre comensá a tirar per la finestra els derringlats ensers... Una verdadera divertició nocturna, pròpia dels trasnotjadors –no a atres hores degueren consertirla els señors del Concell, que reclamava, per consegüent, la vespra d’una festa.

[...]

NOTA: Texto publicado por Josep Martínez Aloy, en la revista Pensat i Fet, 1914, pàgina 3.

lunes, 13 de enero de 2020

HIÁ UNA ESTORETA VELLETA...?


HIÁ UNA ESTORETA VELLETA...?

TOTS els hem vist. Es la gicalla da sempre, que cuant San Joseph s’acosta recorre incansable els carrers de Valencia escampant alegría y joventut en este crit típic, reblit de tradició.

Yo admire eixa colla procesional, que va a 1’arreplega de la estoreta velleta en un inconcient fervor, al que l’espenta la seua sanc valenciana y la seua ánima infantil moldejá en l’ambient popular.

M'admiren y m’alegren el còr, perqué porten a mí el ressò anyoransat de una infantesa qu’em fá aspirar 1’aroma del meu pasat, tan dols, tan felís, plé de carcallaes y de vida...

Seguíu, giquets, seguíu cridant, y que a vostre crit despèrte Valencia ses dormides energies y vullga ser, con té dret per 1’orige, per 1’espirit y per 1’Història, un póble respetat, y gran, poderós y admirat, sabi y artiste.


NOTA: Texto publicado por EDUART ABARCA, en la revista Pensat y Fet 1912, página 16.

martes, 7 de enero de 2020

ISABEL NEBRADA


Isabel Nebrada
Por Luis Fernández

“Los Ángeles” fue durante 20 años el cine del barrio de Nazaret. Desde mediados de los años 60 del siglo XX, este cine de 450 localidades proyectó los mejores títulos de la época, actuando de foco cultural dentro de un barrio azotado por las tragedias naturales y la marginación política y social. Pero la página más importante que se escribió en este cine nada tuvo que ver con el séptimo arte y sí con las reivindicaciones sociales y la lucha vecinal.

El 10 de febrero de 1976 en la puerta del Cine “Los Ángeles” tuvo lugar un acontecimiento que supuso el punto de inflexión de la historia reciente del barrio. Aquel martes un grupo de vecinos se había citado en el cine con el entonces alcalde Miguel Ramón Izquierdo para exponerle las preocupaciones y reivindicaciones que tenían acerca del barrio. Entre ellas, la que más afectaba a los vecinos era la falta de señalización viaria y el intenso tráfico de vehículos no autorizados y de gran tonelaje que transportaban maderas por toda la barriada.

La reunión estaba convocada a las 19:30h, pero unas horas antes un tractor con remolque que transportaba ilegalmente un tronco de grandes dimensiones y mal estibado, volcó en la calle del Canal cuando iba a tomar la curva hacía la del Castell de Pop. El tronco, como si de una premonición macabra se tratase, cayó justo enfrente de la puerta del Cine “Los Ángeles” donde desgraciadamente se encontraba Isabel Nebrada, una conocida vecina del barrio de 36 años de edad y madre de tres hijos, causándole la muerte.

Aquel trágico acontecimiento supuso un antes y un después en el barrio. La Asociación de Vecinos de Nazaret se formalizó ese mismo día y uno de sus primeros actos fue la demanda de una calle en honor a Isabel, que sin quererlo se convirtió en símbolo de la lucha de todo un barrio. Isabel Nebrada finalmente dio nombre a una calle en proyecto paralela a la del Canal, a escasos metros del Cine “Los Ángeles”.  Fue oficializada en 1979 por el primer Ayuntamiento democrático.

Para más información:
Fernández Gimeno, Luis (2019): Carrers Il·lustrats. Ajuntament de València

jueves, 26 de diciembre de 2019

Antoni Serer Reguart


ANTONI SERER REGUART

Antoni Serer Reguart nació el 22 de septiembre de 1940 en la calle Navardera, del Grau, muy cerca de la Escalera Real.

Empezó sus estudios artísticos a los 13 años, trabajando con su padre que era pintor mural.

En 1953 comenzó en la escuela de artes y Oficios de la calle Gil y Morte, trasladándose después al barrio del Carmen. Hizo prácticas de retratos en la escuela Barreira y de desnudos en el Círculo de Bellas Artes.

Ha llevado término exposiciones en Valencia, Castellón, La Coruña, Torrevieja y Locristi-Gante (Bélgica).

Entre sus obras destacan las naturalezas muertas, retratos, marinas, pallasos o motivos graueros como el Cristo del Grau. Hay que nombrar la ilustración de la Enciclopedia Valenciana, la expuesta en el Palacio de Dos Aguas, el Palleter y Las Cuevas de Benimàmet.

Murió en 2003. Siempre iba en bicicleta con su perro a su estudio en la avenida del Puerto.

Fue fundador de la comisión fallera Arquitecto Alfaro-Francisco Cubells en 1973. A la entrada del casal hay un mural suyo realizado en el año 1982.


NOTA: Este personaje fue presentado por la comisión fallera Arquitecto Alfaro-Francisco Cubells en Lo Cant de l'Estoreta Velleta de 2004.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Natzaret entre la mar i l'horta

Natzaret entre la mar i l'horta

El pasado 17 de octubre tuvo lugar la presentación del libro "Natzaret entre la mar i l'horta. Dels orígens fins el 1936", cuyos autores son Antonio Sanchis Pallarés y Ramón Arqués Grau.


Con esta publicación, Sanchis consigue completar la historia de los Poblados Marítimos, ya que cuenta en su curriculum con las correspondientes publicaciones sobre la Malvarrosa, el Grau y el Cabanyal-Canyamelar.

En esta ocasión, es solo la historia hasta el año 1936, prometiendo sus dos autores que ya están trabajando, sin prisa pero sin pausa, en la continuación que nos acercará la historia de Natzaret hasta nuestros días.

¡ENHORABUENA!